sábado, 30 de marzo de 2013


UNO MÁS DE TANTOS.

 

 

Manuel es un padre de familia honrado

trabajador, cumplidor con sus impuestos

un padre de familia normal como los millones

de personas que existen en este país.

Antes de comenzar la crisis jamás estuvo

En paro.

Hoy hace casi 2 años y medio, que está en

el desempleo sumando las cifras de esos

millones de parados.

Un día que no tenía, por donde tirar

pues  las letras se le amontonaban

salió a la calle, con un propósito

firme.

Gritar fuerte tan fuerte que no pudieran

dejar de oírle, solo pide trabajo

y dignidad, que no le tomen más el pelo

que no, le hagan promesas que

después se van como el humo.

No quiere falsas quimeras

de esos en corbatado, que jamás

se pondrán  en la piel de un obrero.

Ellos que hablan desde un sillón

detrás de una mesa de escritorio

con un sueldo, o dos, o tres.

No quiere nada que no se gane con el sudor

de su frente.

Un trabajo, un sueldo digno, nada

que no se merezca.

Y mientras tanto no se callara

el seguirá gritando y gritando

hasta que no le quede

ni un soplo de aire en los

pulmones….

 

Carmen Sánchez.

 

TE BUSCO 

 

 Te quiero, tanto... tanto,

que me despierto, por las noches

entre sollozos, y quebrantos.

 

Que ando, por las esquinas,

preguntando, al que me encuentro,

si han visto a un hombre, que  prometió,

quermes...hasta la muerte.

 

Que paso las madrugas,

con mi amiga, la botella,

qué bebo, para olvidar...la promesa,

que un día...tú me hicieras.

 

Que si es delito, quererte,

yo debiera, de estar presa,

que ando por las esquinas,

con mi amiga, la botella.

 

 Para olvidar la promesa,

que un día a mí, me hicieran.

 

Mientras tanto, sueño, por las noches,

cuando venias, a mí cancela,

con la guitarra en la mano,

cantando...coplas...de promesas,

Qué nunca, tú...cumplieras.

 

Carmen Sánchez

 

Y AMANECIÓ

 

 Amaneció como muchas otras veces

Nada me hizo pensar que  sería diferente

El sol salía tímido como a esas horas de la mañana

Despejando las brumas del amanecer

 Con  sus rayos tímidos pero radiantes.

Me puse un vestido ligero holgado más bien

Baje la calle con un montón de cosas en la cabeza

Me tropecé con el lechero

Salude con un movimiento de cabeza y

Continúe mi caminar solía a hacerlo

Tranquila y a pasos lentos

La calle era larga y con muchos cruces

De aquí el nombre de la calle de las cruces

En la casa nº 9 naci

Ese día. Salí a la misma hora de siempre

Las 6 de la mañana

Iba yo tranquilamente me dirigía hacia

Mi trabajo

Cuando me salió al paso un señor

Enfundado  en una gabardina

Y en la cabeza un sombrero

Que decir  el susto que me lleve

¡Ah y un paraguas largo y negro!

Y para que querría ese señor llevar

Gabardina y un paraguas si no era

Días de lluvias.

Recuerdo que por aquella época

Estaban poniendo por la tele

Una serie, que se llamaba ¿es usted el asesino?

 Y la programación noches para no; dormir

Aun me pregunto. Si tanto miedo me daba

Para qué demonios la veía.

Si por las noches me metía en la cama, y sudaba

Como un condenado a muerte.

Tapada hasta los ojos.

Sigo con el susto que me dio ese señor

Aun recuerdos las risas de mis compañeros

Sonar en mis oídos.

Aun hoy me hago esta misma pregunta

Si no; era el asesino ¿Por qué llevaba gabardina y paraguas?

En un amanecer del mes de julio. 

Carmen Sánchez. 

 

viernes, 29 de marzo de 2013


COMO UNA JAULA DE GRILLOS

 

Hoy ni siquiera puedo escuchar el sonido del silencio

La cabeza la tengo como una jaula de grillos.

Desde buena mañana una quemazón en mis entrañas me persigue sin darme tregua no es como otras veces que el silencio me envuelve con su manto de suave quietud.

No puedo tener la mente quieta, algo salta una y otra vez sin poderle darle forma.

Hoy más nunca quisiera tener don de palabras.

Que la pluma se deslice suavemente en este papel en blanco dando forma a unos sentimientos, que se me hacen un mar de dudas.

Cuánto daría, por borrar estos pensamientos que me quitan tantas veces el sueño.

 

Cuantas veces en la quietud de la noche, suelo sentarme junto a  la ventana contando las formas de esas nubes que barruntan tormentas.

Otras simplemente dejo que mi mente vague por esos recuerdos del pasado.

De ese rincón de nuestra pequeña playa.

 Y allí me veo sentada en esa roca donde tantas veces me he sentado simplemente a ver pasar el tiempo

¡Hay amor! porque me atormentan tanto los recuerdos.

 

Carmen Sánchez

martes, 26 de marzo de 2013


COMO UN BARCO A LA DERIVA

 

 

 

                                             A veces me dejo llevar, como un barco a la deriva.

Quedando a merced de las olas.

Luego cuando casi no distingo la orilla

Remo con todas mis fuerzas

Pidiendo valor para enfrentarme

A todos mis fantasmas

Esos que se meten dentro

Como en una película de terror

Otras las más frecuentes me quedo simplemente

A merced de las olas.

Si pudiera volar—ser como ese colibrí

Que cada mañana se posa en las ramas del níspero

A veces pienso que no tengo fuerzas

Como recorrer cada día, las mismas distancias

Sin tan siquiera saber que todo tiene un porque

Una razón

 

 Carmen Sánchez.

 

 

 

 



SUEÑOS

 

 
Si pudiera ver la luz, esa de las que tantas veces vi, a través  de ese sueños que no sé cómo llamarlo visión o simplemente deseos.

Cada  noche me duermo con un presentimiento.

No  quiero cerrar los ojos, pues es como un peso que llevo en mis espaldas.

 

Es todo muy confuso

Pero por más que lo intento no puedo despertar de ese mal sueño.

 

En mis sueños veo todo un prado no es un prado cualquiera.

 

Los campos tienen un color gris ceniza.

 Los pájaros no cantan alegres trinos más bien son alaridos estridentes.

Me inquieta sus, estridentes sonido.

 

A lo lejos distingo un camino serpenteante, me adentro y lo más curioso es que no parece llegar a ninguna parte.

En el sueño me veo reflejada, en el agua del arroyo.

Son aguas turbias mal oliente.

Pero algo me sobresalta allá a lo lejos-pero para cuando me hago conciencia, me despierto. Qué alivio siento al verme. Segura entre mis cuatro paredes de casa, pero los sueños solo es la incertidumbre

En la que todos nos hayamos   y lo peor es no saber  hasta cuando.
 
 
Carmen Sánchez.

lunes, 25 de marzo de 2013


HE VISITADO

 

He visitado tus calles.

He visto tus verdes aguas.

He olido tus marismas.

He visitado a mis gentes.

Pero nada es como antes.

Me he sentido extraña en mi propia casa.

El pueblo se a echo grande.

No recuerdo ni sus calles.

Todo sigue un progreso,

Lo viejo lo hacen nuevo,

Ya no quedan ni sus campos.

Pero una cosa no cambia,

Esa aun queda intacta.

Es la alegría de sus gentes.

Que aunque corran malos tiempos

Ellos; mis gentes siguen siempre adelante…
 
Carmen Sánchez